Guillermo Nova | La República | La Habana
Cuba celebra el Día Mundial del Medio Ambiente con una superficie cubierta de bosques que alcance en la actualidad el 27,2 por ciento del territorio nacional, gracias al trabajo de reforestación de los últimos cincuenta años.
El Servicio Estatal Forestal en el Ministerio de la Agricultura actualmente fomentan la creación de sistemas agroforestales para incrementar la presencia del árbol en el paisaje, como alternativa para reducir la erosión de los suelos, conservar la biodiversidad y apoyar la seguridad alimentaria.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información indican que en 1959 esta nación caribeña poseía solo el 13,4 % de cobertura forestal, cuando primaba el abandono y explotación despiadada de los bosques.
Para ello la administración cubana impulsa la actividad de las fincas forestales integrales, una nueva forma de desarrollo agrícola en la Isla que esté acompañado del impulso de la producción de alimentos y el desarrollo de la biodiversidad.
La coordinadora residente de Naciones Unidas en la isla, Bárbara Pesce-Monteiro, destacó durante las celebraciones por el Día Mundial del Medio Ambiente la participación de organizaciones cubanas y la comunidad en las actividades medioambientales.
Como parte de las actividades, intelectuales y representantes de las organizaciones de la sociedad civil reflexionaron sobre el tema durante un foro celebrado en la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre.
El foro Una especie en peligro, coordinado por el portal Cubarte y el Capítulo Cubano de la Red en Defensa de la Humanidad, se mantendrá abierto todo el mes de junio para discutir los temas que preocupan a millones de personas en el orbe con vista al encuentro de Río.
Cuba pierde la mitad del agua que bombea
Entre los problemas que las autoridades cubanas tienen que resolver están los daños al ambiente como la erosión, el mal drenaje, el bajo contenido de materia orgánica y la reducida fertilidad que afectan hoy a más del 40 por ciento de las áreas agrícolas de Cuba.
Además los altos niveles de desperdicios tóxicos vertidos, provoca la contaminación de muchos ríos y bahías, lo cual impide la reactivación de la vida de especies acuáticas, pese a los esfuerzos realizados en los últimos años, y la aprobación de legislaciones al respecto.
La mayoría de las ciudades, entre ellas La Habana, tienen múltiples vertederos de basura incontrolados y los derrames de aguas albañales, por culpa de los salideros se pierde del 60 al 70 por ciento del agua que se extrae para consumo humano.
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