Memorias líquidas

17278725Cuando uno lee el libro Memorias líquidas del periodista Enric González entiende porque ya no trabaja en el diario El País, pero también conoce como esta actualmente el sector de los medios de comunicación, en manos de los anunciantes y de la vanidad “caprichosa de los dueños”.

Mucho dirán que el libro está hecho con un poco de mala leche contra Cebrián, y no les falta razón, pero además es que acierta en sus comentarios, que en el fondo son los comentarios de muchos lectores, que no quieren caer en el escepticismo ante el papel de la prensa pero que tampoco quiere ser ingenua y exige un periodismo que se desate de los intereses de los bancos.

Como la memoria es un antídoto contra el dolor, Enric González no generaliza en sus comentarios, reconoce virtudes y defectos en sus colegas, sobre todo no exculpa de responsabilidad a los periodistas y desmitifica el trabajo del corresponsal.

Memorias líquidas se lee rápido, es como un cuaderno de notas, de un periodismo que salía a la calle a buscar la noticia, a escuchar a la sociedad y hablar con los implicados y no se reducía a cortar y pegar sobre la nota de prensa enviada por la institución.

Enric González, Memorias líquidas, Jot Down Books.

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